06/10/2007 Ya estamos en pleno otoño. Después de pasarnos prácticamente todo el verano en el dique seco estábamos como locos por volver al monte. Teníamos “mono”, sí, porque esto, para el que no lo haya probado nunca y no sepa lo que es, crea adicción. Es por ello que decidimos hacer algo también el Sábado. Sábado 6 de octubre de 2007. Llegamos a Triollo pasado el mediodía dispuestos a desentumecer nuestros músculos para al día siguiente poner un “tic” a una ruta que teníamos pendiente desde hacía por lo menos 3 meses, la arista Este-corredor Norte del Espigüete. Para “entrenar” nos fuimos hasta la Peña del Tejo por Valdetriollo, una ruta sin dificultad alguna pero que nos sirvió, a parte de “entrenamiento”, para “espiar” desde allí la ruta del domingo. Sinceramente, cuando vi a Noe cayendo por aquel nevero en la Forqueta pensé que nunca volveríamos juntos por estas tierras, por estos parajes, por estas cumbres, por “nuestra” querida Montaña Palentina. Afortunadamente no ha sido así, hemos aprendido la lección, y estamos de vuelta. Con más fuerza, ilusión y ganas que nunca.
06/10/2007 Después de unos minutos (más bien segundos) de no saber si comer primero y empezar tranquilamente a la tarde o si echarnos a andar ya, metemos un poco de comida en las mochilas y nos reencontramos, sin perder tiempo, con nuestra segunda casa: La montaña palentina.Salimos de Triollo y seguimos por un camino que llevaba a una mina de cobre, no hay apenas desnivel. A la izquierda, al otro lado de un arroyo, hay una pradera donde vacas, caballos nos contagian la paz de la que ellos disfrutan.Seguimos por el camino desde el que ya se ve la Peña del Tejo.Pocos minutos después de empezar oímos una especie de lamentos-berridos que nos amenizarán todo el camino.Aunque no hay fotos estoy segura de que el camino por el que hemos llegado al Tejo no era ni el indicado en la guía (nos desviamos a la izquierda del camino principal bajando una cuesta y rodeamos una cerca) ni –como asegura Jesús- la ruta más corta. Habiendo seguido el camino correcto o no, después de las tres de la tarde, desde la peña del Tejo podríamos espiar nuestro reto del día siguiente: La arista del Espigüete.06/10/2007 Ir a la montaña es una actividad muy variada y completa: Fauna, flora, meteorología… hoy toca clase de geología, ambos suspendemos, no tenemos ni idea de dónde ni cómo se obtiene el cobre.Antes de llegar a la cumbre ya divisamos el Espiguete y su hermano pequeño el pico Murcia.06/10/2007 Ahí siguen: Agujas, Lomas, Cuartas, Guadañas…Jesús los recita de carrerilla.06/10/2007 A la derecha el padre Curavacas ¡Es azul! ¿Cuándo podremos describir las vistas desde su cima?Desde arriba del Tejo vemos Triollo y la ruta seguida.06/10/2007 En la cima aprovechamos para comer. Jesús hace una foto de la cima con el Espigüete de fondo. Bueno, aunque no era su objetivo, también salgo yo. (¿Así se ven las proporciones del hito, no?)06/10/2007 La arista del Espigüete se ve como un paso de funambulista. Aún con el miedo en el cuerpo de la caída en Pirineos sigo sin respuestas, ¿Qué tendrá la montaña que te atrae tanto como te infunde respeto?06/10/2007 De vuelta a Triollo disfrutamos de otros atractivos, a Jesús le recuerda a Cold Mountain pero a mí me recuerda a las películas de vaqueros que veía los sábados de niña con mi abuelo.06/10/2007 En esta imagen, contemplada en riguroso directo, puede estar la respuesta de por qué la balanza cae a favor de lo que te atrae de la montaña para, aunque con mucho respeto, seguir disfrutando de todo lo que ofrece.
06/10/2007 Agradecimientos: A Alberto por dejarnos la guía y a Francisco Salcedo Jiménez por ese mapa tan fantástico de Fuentes Carrionas